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Disruptores endocrinos: te enseñamos cómo encontrarlos en tus cosméticos

¡Hola Cocunater@s!

En el anterior post de Cocunat.com prestábamos especial atención a los disruptores endocrinos y os contábamos qué eran, cómo actuaban y los efectos que tenían sobre nuestra salud, principalmente enfocándonos en cáncer e infertilidad.

Pero los efectos de los disruptores endocrinos no siempre están asociados a estas dos terribles patologías, sino que muchos de ellos guardan relación con el desarrollo neurológico provocando trastornos en el comportamiento de los niños como TDAH, bajo coeficiente intelectual y otras enfermedades como diabetes, obesidad, estrés y depresión, amén de la infertilidad o diversos tipos de cáncer (tiroides, mama, ovario, cérvix, próstata…), aunque la lista de efectos es casi interminable.

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Otro de los problemas a los que se enfrenta la comunidad científica es que estos disruptores endocrinos no tienen un patrón de efecto lineal, es decir, a más consumo más efectos adversos, sino que muchas veces los patrones tienen forma de U. O sea, una dosis muy alta causaría alteraciones en nuestro sistema hormonal, dosis medias causarían menos efectos y dosis muy bajas también causarían grandes efectos. De hecho, los tóxicos que imitan el estradiol, como el Bisfenol-A, tienen efectos a dosis tan bajas como partes por billón.

Para poneros un ejemplo relacionado con la cosmética imaginemos un recipiente de un kilómetro cúbico de agua micelar con un billón de litros y sólo uno de ellos de parabenos. La concentración sería miles de veces inferior al límite actual de 0,8% de parabenos permitidos en nuestros cosméticos y que sumados todos los parabenos arroja una media diaria de 76mg. Y a esa baja proporción podría causar efectos en nuestra salud.

Eso por no hablar de los efectos combinados de los disruptores endocrinos que se encuentran en nuestras ropa, en nuestros electrodomésticos, en nuestras prendas de hogar, en los artículos de menaje y, por supuesto, en los cosméticos.

¿Dónde están esas sustancias en nuestra cosmética?

El desarrollo de la industria petrolífera ha permitido la creación de una cantidad de productos de síntesis ingente que, por desgracia, ha sido escasamente analizado. De hecho el propio REACH de la UE reconoce que de los más de 1.500 ingredientes de gran consumo (más de 100 toneladas anuales) producidos en el seno de la Unión Europea y considerados como tóxicos por la propia UE, sólo se ha evaluado la seguridad del 3% de ellos. Una cifra que deja el 97% de los tóxicos de uso común en nuestros hogares, campos e industrias sin ningún tipo de información toxicológica.

Dentro de los productos catalogados como disruptores endocrinos, en cosmética se encuentran algunos de los más importantes por su gran consumo, como son los parabenos, el triclosán, los almizcles y los filtros UV en solares, de los que os vamos a hablar brevemente.

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Parabenos

Los ésteres de ácido para-hidroxibenzoico, más conocidos como parabenos, son unos de los ingredientes que más controversia ha levantado en los últimos años, ya que se trata de unos conservantes y antimicrobianos de amplio espectro y muy eficaces para conservar los cosméticos, sobre todo aquellos que tienen fórmulas cuyo primer ingrediente del INCI es el agua.
Los parabenos son los que permiten que nos compremos una crema hoy y que dentro de cinco años esté igual teniéndola en el baño con sus constantes subidas y bajadas de temperatura estacional. Realmente son muy buenos conservantes, pero tienen un pequeño problemilla: son disruptores endocrinos imitadores del estradiol, la hormona sexual femenina, además en 2004 la doctora Philippa Darbre, de la universidad británica de Reding, publicó un interesante estudio en el que se alertó sobre la concentración de parabenos hallada en el tejido de 18 tumores y se abría el debate sobre la posibilidad de que los parabenos actuaran como disruptores endocrinos alterando el equilibrio hormonal. La doctoctora sugirió que había una relación entre el cáncer de mama y los parabenos presentes en muchos cosméticos pero, principalmente, en los desodorantes.

Su estudio fue criticado por la escasa muestra. Criticas a las que la doctora respondió publicando un segundo estudio en el que se analizaron 160 muestras de tumores mamarios confirmando los datos del primero con más ahínco si cabe: en el 99% de ellos se encontró un parabeno y en el 60% de los mismos se hallaron cinco de estos conservantes.

Desde entonces los estudios sobre parabenos continúan publicándose pero la comunidad científica especializada en disruptores endocrinos tiene una postura más que clara al respecto: los parabenos interfieren en la actividad hormonal normal de las personas y los animales y se les debería aplicar el principio de precaución de la Unión Europea que dice: “cuando una actividad se plantea como una amenaza para la salud humana o el medio ambiente, deben tomarse las medidas precautorias, aunque algunas relaciones de causa efecto no hayan sido establecidas de manera científica en su totalidad”.

En el próximo artículo os contaremos más sobre los disruptores endocrinos que podemos encontrar en nuestros cosméticos ordinarios. Tenlos a mano cuando leas nuestro artículo ¡si es que aún los usas!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Disruptores endocrinos: todo lo que tienes que saber para desterrarlos de tu vida

¡Hola Cocunater@s!

Hoy en el blog de Cocunat.com queremos hablaros de unos tóxicos especialmente preocupantes por su variedad, sus muchas aplicaciones en nuestra vida cotidiana, su diversidad de efectos en nuestro organismo y sus efectos a bajísimas dosis. Se trata de los disruptores endocrinos.

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Qué son los disruptores endocrinos

Como sabéis nuestro organismo funciona con la perfección de un reloj suizo. Es un engranaje en el que a cada instante se suceden reacciones químicas, motivadas muchas de ellas por las más de 50 hormonas diferentes de nuestro cuerpo. Éstas, ejercen una función primordial en muchos procesos vitales, mucho más allá de nuestro sistema reproductivo y las características definitorias de cada sexo al que comúnmente se asocian. Así que eso de los adolescentes están en plena ebullición hormonal es una verdad a medias, ya que sólo estaríamos hablando de las hormonas sexuales ¿y el resto? El resto nos hierven a todos, no sólo a los más jóvenes…

Por ejemplo, las hormonas controlan la secreción del cortisol ¿os suena? Sí, es la hormona del estrés. También inciden en el desarrollo sexual, fetal y durante el embarazo, como el estradiol (un estrógeno femenino), la progesterona (vital durante el embarazo y responsable del agarre del embrión a la pared uterina), la prolactina (que estimula la secreción de leche tras el parto) y la testosterona (la hormona masculina por excelencia).

Pero no son las únicas hormonas que produce nuestro cuerpo y que se ven afectadas por los tóxicos. Otras tres hormonas vitales son influenciadas de forma decisiva por los disruptores endocrinos, como son la T4 o tiroxina (3,5,3′,5′-tetrayodotironina)

y la TSH o Tirotropina (que influyen en el buen funcionamiento de la tiroides) y la HG, más conocida como hormona del crecimiento, por citar algunas de las más importantes.

A pesar de que su funcionamiento es variado y muy complejo, podemos decir que las hormonas son la respuesta que nuestras glándulas endocrinas ofrece a nuestro organismo ante determinadas situaciones tales como el hambre, el miedo, los cambios de temperatura, la administración de energía, las necesidades de crecimiento o desarrollo, diferenciación sexual y otros muchos estímulos.

Para que se produzca esa respuesta tiene que haber una comunicación entre las hormonas y unas proteínas específicas conocidas como receptores que son los desencadenantes de las funciones que las hormonas transmiten.

Por poner un ejemplo ilustrativo, las hormonas serían como una llave y los receptores su cerradura, sólo pudiéndose comunicar con estos receptores, y sólo cuando es necesario. Como nosotros, cuando llegamos a casa metemos la llave en la cerradura y se abre la puerta. No estamos todo el rato abriéndola y cerrándola, sino que accionamos este mecanismo sólo cuando lo necesitamos. Así, nuestro cuerpo está configurado de una forma tal que se ha dotado de mecanismos de seguridad extra a estas funciones. ¡Quién iba a imaginar que la mano del hombre iba a imitar estos mecanismos creando tóxicos que interfirieran en estas funciones!

Disruptor endocrino

Porque los disruptores endocrinos actúan de dos maneras: bien bloqueando la acción de la llave e impidiendo la comunicación de la vital información de las hormonas, bien porque son copias exactas de nuestras hormonas y actúan como llaves, pero al ser elementos exógenos de nuestro organismo no actúan cuando lo requerimos, sino cuando entran en contacto con nuestro cuerpo.

Aunque esta última afirmación más bien podríamos sustituirla por ‘cuando les da la gana’, ya que los efectos de los disruptores endocrinos se pueden notar décadas después de su exposición o, incluso, saltarse generaciones y no provocar daños a quienes estuvieron expuestos, pero sí a su descendencia, como el conocidísimo caso del DES (diethylstilbestrol) un medicamento antiabortivo elaborado a partir de esta hormona sintética y ampliamente recetado en occidente desde los años cincuenta a los setenta que no provocaba daños en la madre, pero sí carcinoma de células claras de la vagina o cuello uterino, así como abortos e infertilidad a las hijas y nietas (conocidas como hijas de DES), e infertilidad a los hijos y nietos. La siguiente generación aún no se ha producido y no se sabe las consecuencias que les pueda provocar el consumo de un medicamento a sus bisabuelas durante el embarazo de su abuela.

En el próximo artículo veremos por qué no existe un umbral de seguridad de los disruptores endocrinos y os contaremos cuáles son los más comunes en nuestra cosmética

 

¿Dudas sobre solares SIN TÓXICOS?

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A mediados de mayo, las consultas a cerca de solares en nuestra web cocunat.com van tomando poco a poco la delantera sobre otras cuestiones que afectan a la salud de nuestra piel ¡y son muchas! Así que os vamos a elaborar una pequeña guía para que podáis resolver vuestras dudas sobre el cuidado de la piel en verano.

Como sabéis, en Cocunat sólo tenemos productos saludables que han pasado un estricto control, por eso sólo encontraréis solares con filtros físicos y biológicos sin nanopartículas, nunca con filtros químicos. Pero ¿Qué es eso de filtros químicos?

Los solares convencionales son aquellos que para que nos protejan de los rayos del sol contienen ciertos ingredientes químicos sintéticos que al entrar en contacto con nuestra piel provocan una reacción que es la que nos protege del sol. El problema de estos filtros solares es su alta toxicidad y, sobre todo, a nivel endocrino. Podríamos agrupar los filtros solares químicos en tres familias, las de los canfenos, los oxicinamatos y las benzofenonas, todas ellas consideradas grandes disruptores endocrinos antiandrogénicos.

Muchas veces se combinan entre ellos para potenciar la acción solar. Para que se produzca esta reacción química en nuestro cuerpo es importante poner los solares media hora antes de la exposición solar. Aquí os dejamos el listado de los filtros químicos permitidos en la Unión Europea (están al final de todo, en las páginas 201 y 202. En nuestra web sólo encontrarás filtros seguros y saludables 🙂

Por el contrario sí encontrarás solares con filtros físicos o biológicos. Los filtros físicos son el Dióxido de Titanio (TiO2) y el Óxido de Zinc (ZnO) que ejercen una barrera física contra los rayos del sol, de manera que no puedan atravesar nuestra piel. A estos solares se les unen aceites y mantecas que incrementan esa protección solar. Pero vamos a verlos un poco más en detenimiento.
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Dióxido de Titanio: Es un pigmento ultra blanco que tiene la propiedad de reflejar los rayos de sol como si de un espejo se tratara. No hace falta aplicarlo media hora antes y no se degrada con el tiempo, como ocurre con los solares químicos que pierden eficacia año tras año.

El TiO2 al tratarse de un ingrediente mineral es inerte y no se degrada, no se pasa, no pierde efectividad nunca. Es un ingrediente ideal para las personas que tengan cierta alergia al sol porque los rayos no llegan a incidir en la piel de forma directa.

El problema de este filtro solar es que puede dejar un rastro blanquecino sobre la piel (para evitarlo te contamos cómo aplicar tu solar ecológico en este vídeo), problema que se solucionó reduciendo el tamaño de las partículas de Dióxido de Titanio y haciéndolas de tamaño nanométrico. Eso permitía ponerse un solar con protección física y un grado de transparencia idéntico al de los solares químicos.

Sin embargo las nanopartículas son tan pequeñas que pueden atravesar la barrera cutánea y la celular y provocar diferentes reacciones en nuestro cuerpo. Tanto es así que la Unión Europea desaconsejaba su uso en solares dado que podía causar irritación en la piel y los ojos, sensibilidad cutánea y, lo más importante, daño genético que podría provocar cáncer e infertilidad, y que podrían actuar como fotocatalizadores al ser expuestos al sol acelerando la oxidación y generando radicales libres. Es decir, todo lo contrario a lo que deseamos al protegernos con un solar. Además aconsejaba a los productores de solares que, de usar este ingrediente, lo recubrieran con un material estable para alcanzar un tamaño que no pudiera atravesar la barrera cutánea. Es decir, les invitaban a hacer una croqueta.

En Cocunat las únicas croquetas que nos gustan son las que cocinaban nuestras abuelas, así que en nuestros solares sólo encontraréis Dióxido de Titanio SIN nanopartículas, cuya seguridad y nula toxicidad está probada para su uso externo al no poder penetrar la barrera cutánea en manera alguna.

Óxido de Zinc: El segundo ingrediente que las marcas de cosmética ecológica con las que en cocunat.com trabajamos es el Óxido de Zinc, otro filtro solar mineral muy usado para tratar pieles con eccema y dermatitis de pañal en bebés, por lo que las cremas que usan este ingrediente están especialmente indicadas para pieles sensibles y presenta una tasa de reacción alérgica mucho menor que el TiO2.

Normalmente se usan combinados porque si bien es cierto que el Óxido de Zinc aporta un color menos blanquecino que el TiO2, confiere a las cremas un aspecto mucho más denso, por lo que una combinación de ambos es ideal para cuidar nuestra piel y protegerla de los dañinos efectos del sol.

Las marcas de solares con las que trabajamos en Cocunat.com no sólo son 100% seguras, sino que están avaladas por los sellos ecológicos más relevantes a nivel internacional y combinan a la perfección la acción de los filtros físicos (Dióxido de Titanio y Óxido de Zinc) y los biológicos.

Estos últimos son los aceites y mantecas que se añaden a los solares ecológicos en sustitución de las siliconas y aceites minerales de los solares tradicionales. Los aceites vegetales y las mantecas no sólo aportan a nuestra piel los nutrientes necesarios y una hidratación correcta, sino que suponen un filtro solar en sí mismos, incrementando la protección solar y haciendo que la ampliación de nuestros solares sea mucho más placentera y con menor rastro blanquecino.

Algunos de los aceites y mantecas más valiosos para protegernos del sol son el de karanja, de zanahoria (siendo el de la semilla prensada mucho más protector, pero con un aroma terroso no tan agradable como el que se realiza por maceración de la raíz), aceite de sésamo, aceite de semilla de frambuesa o aceite de germen de trigo, además de nuestra querida manteca de karite. Su uso en los solares es habitual y confieren un plus de protección a nuestra piel, no sólo para evitar que nos quememos, sino para ayudar a su recuperación en caso de que lo hagamos. Por eso nuestros solares están repletos de ingredientes que alimentan nuestra piel, la cuidan y la protegen.

Y si después de leer nuestro post aún tienes dudas, Cristina nuestra experta las resolverá todas, porque en cocunat.com somos especialistas en cosmética healthy y sin tóxicos – expertos@cocunat.com

Sara Werner – Fundadora de Cocunat.com