Archivo de la etiqueta: cancer

Disruptores endocrinos: te enseñamos cómo encontrarlos en tus cosméticos

Imagen12

¡Hola Cocunater@s!

En el anterior post de Cocunat.com prestábamos especial atención a los disruptores endocrinos y os contábamos qué eran, cómo actuaban y los efectos que tenían sobre nuestra salud, principalmente enfocándonos en cáncer e infertilidad.

Pero los efectos de los disruptores endocrinos no siempre están asociados a estas dos terribles patologías, sino que muchos de ellos guardan relación con el desarrollo neurológico provocando trastornos en el comportamiento de los niños como TDAH, bajo coeficiente intelectual y otras enfermedades como diabetes, obesidad, estrés y depresión, amén de la infertilidad o diversos tipos de cáncer (tiroides, mama, ovario, cérvix, próstata…), aunque la lista de efectos es casi interminable.

Otro de los problemas a los que se enfrenta la comunidad científica es que estos disruptores endocrinos no tienen un patrón de efecto lineal, es decir, a más consumo más efectos adversos, sino que muchas veces los patrones tienen forma de U. O sea, una dosis muy alta causaría alteraciones en nuestro sistema hormonal, dosis medias causarían menos efectos y dosis muy bajas también causarían grandes efectos. De hecho, los tóxicos que imitan el estradiol, como el Bisfenol-A, tienen efectos a dosis tan bajas como partes por billón.

Para poneros un ejemplo relacionado con la cosmética imaginemos un recipiente de un kilómetro cúbico de agua micelar con un billón de litros y sólo uno de ellos de parabenos. La concentración sería miles de veces inferior al límite actual de 0,8% de parabenos permitidos en nuestros cosméticos y que sumados todos los parabenos arroja una media diaria de 76mg. Y a esa baja proporción podría causar efectos en nuestra salud.

Eso por no hablar de los efectos combinados de los disruptores endocrinos que se encuentran en nuestras ropa, en nuestros electrodomésticos, en nuestras prendas de hogar, en los artículos de menaje y, por supuesto, en los cosméticos.

¿Dónde están esas sustancias en nuestra cosmética?

El desarrollo de la industria petrolífera ha permitido la creación de una cantidad de productos de síntesis ingente que, por desgracia, ha sido escasamente analizado. De hecho el propio REACH de la UE reconoce que de los más de 1.500 ingredientes de gran consumo (más de 100 toneladas anuales) producidos en el seno de la Unión Europea y considerados como tóxicos por la propia UE, sólo se ha evaluado la seguridad del 3% de ellos. Una cifra que deja el 97% de los tóxicos de uso común en nuestros hogares, campos e industrias sin ningún tipo de información toxicológica.

Dentro de los productos catalogados como disruptores endocrinos, en cosmética se encuentran algunos de los más importantes por su gran consumo, como son los parabenos, el triclosán, los almizcles y los filtros UV en solares, de los que os vamos a hablar brevemente.

Parabenos

Los ésteres de ácido para-hidroxibenzoico, más conocidos como parabenos, son unos de los ingredientes que más controversia ha levantado en los últimos años, ya que se trata de unos conservantes y antimicrobianos de amplio espectro y muy eficaces para conservar los cosméticos, sobre todo aquellos que tienen fórmulas cuyo primer ingrediente del INCI es el agua.
Los parabenos son los que permiten que nos compremos una crema hoy y que dentro de cinco años esté igual teniéndola en el baño con sus constantes subidas y bajadas de temperatura estacional. Realmente son muy buenos conservantes, pero tienen un pequeño problemilla: son disruptores endocrinos imitadores del estradiol, la hormona sexual femenina, además en 2004 la doctora Philippa Darbre, de la universidad británica de Reding, publicó un interesante estudio en el que se alertó sobre la concentración de parabenos hallada en el tejido de 18 tumores y se abría el debate sobre la posibilidad de que los parabenos actuaran como disruptores endocrinos alterando el equilibrio hormonal. La doctoctora sugirió que había una relación entre el cáncer de mama y los parabenos presentes en muchos cosméticos pero, principalmente, en los desodorantes.

Su estudio fue criticado por la escasa muestra. Criticas a las que la doctora respondió publicando un segundo estudio en el que se analizaron 160 muestras de tumores mamarios confirmando los datos del primero con más ahínco si cabe: en el 99% de ellos se encontró un parabeno y en el 60% de los mismos se hallaron cinco de estos conservantes.

Desde entonces los estudios sobre parabenos continúan publicándose pero la comunidad científica especializada en disruptores endocrinos tiene una postura más que clara al respecto: los parabenos interfieren en la actividad hormonal normal de las personas y los animales y se les debería aplicar el principio de precaución de la Unión Europea que dice: “cuando una actividad se plantea como una amenaza para la salud humana o el medio ambiente, deben tomarse las medidas precautorias, aunque algunas relaciones de causa efecto no hayan sido establecidas de manera científica en su totalidad”.

En el próximo artículo os contaremos más sobre los disruptores endocrinos que podemos encontrar en nuestros cosméticos ordinarios. Tenlos a mano cuando leas nuestro artículo ¡si es que aún los usas!

Nina Benito _Colaboradora de Cocunat y Periodista especializada en Cosmética Natural y sin Tóxicos en Organics Magazine

Tóxicos – El Talco

img_10_usos_del_talco_que_no_conocias_39488_orig

Tras la condena a Johnson & Johnson por un caso de cáncer de ovario por la vinculación de los polvos de talco con esta enfermedad. He creído que sería interesante aportar algo de ciencia y datos a esta noticia que ayer publicó el ABC

Lo más seguro es que durante tu infancia te hayan puesto polvos de talco para evitar el roce del pañal o es muy posible que lo utilices actualmente como inhibidor de posibles malos olores en tu zona íntima, o que te pongas un diafragma que está impregnado en este producto para que no se pegue. Es decir, el talco, es uno de los productos más cotidianos en nuestra vida cosmética, además está grabado en nuestro subconsciente como saludable, suave y fresco. ¿Pero qué se esconde detrás de este producto?

Los polvos de talco o también llamado talco*, es un compuesto mineral a base de silicato de magnesio que se puede encontrar en cientos de formas comerciales no solo cosméticas sino en todo tipo de productos, hasta para la construcción.  En la cosmética lo encontramos en formulaciones de maquillajes minerales, en cremas, en los polvos compactos y sueltos,  bronceadores, autobronceadores, etc. En él podemos encontrar minerales pesados tóxicos para nuestro organismo, pero si además es inhalado o expuesto a zonas determinadas de nuestro cuerpo es de un perfil tóxico muy alto pudiendo causar cáncer. Existen numerosos estudios que lo relacionan con el cáncer de ovario considerando que utilizarlo en esta zona supone un 60% de mayor probabilidad. Curiosamente esta es una de las zonas más expuestas y durante más tiempo a este producto. (Recordemos, desde nuestra infancia)

En 1971, el director médico de Johnson & Johnson, el Dr, G.Y. Hildick-Smith rechazó fuertemente el primer estudio que advertía de los peligros del talco ya que se habían identificado partículas de talco en cánceres de ovario. Pero esta primera táctica de maquillar lo conocido fue rebatida por la prestigiosa publicación The Lancet en la que se advertía de que  “El potencial peligro del talco (…) en el ovario (…) no debería de ser ignorado”.

Años después, en 1992, en otra prestigiosa publicación, Obstetrics & Gynecology, informaban de que el uso frecuente del talco en las zonas genitales de las mujeres aumentaba en 3 veces la probabilidad de riesgo de cáncer de ovario. A partir de aquí, han sido numerosos los artículos que se han publicado al respecto en revistas científicas, pero la investigación determinante fue en 2003 donde se publicó en Anticancer Research un meta-análisis a gran escala de 16 estudios que se realizaron a un total de 11.933 mujeres con el resultado confirmando de que el uso de este producto aumentaba el riesgo de cáncer de ovario en un 33%.

17394

Pero no queda aquí la cosa, sino que en 2002, Edward Kavanaugh, el Presidente de Cosmetic Toiletry and Fragance Association (Asociación de Cosméticos de Tocador y Fragancia) admitió que el talco era tóxico y que podía llegar hasta los ovarios.

Y entonces, con tantos indicios, informes, conocimiento, me pregunto muchas cosas; ¿Por qué no se informa de esto en los productos? ¿Por qué la industria sigue fabricando productos con este ingrediente? ¿Por qué no se ha aplicado el principio de precaución? ¿Por qué no está este ingrediente dentro de la lista de los productos prohibidos? ¿Por qué no hay un organismo que vele por nuestra salud?

Recordemos que el 60% de las sustancias que entran en nuestro cuerpo lo hacen por mediación de la piel y en cambio nadie está velando por que se sea riguroso. Ya sabemos que las leyes siempre van unos pasos por detrás de las necesidades de la población, pero igualmente por qué no se aplican los principios de precaución. Para los que no estéis al día de este concepto, el principio de precaución es, citando Wikipedia: “es un concepto que respalda la adopción de medidas protectoras ante las sospechas fundadas de que ciertos productos o tecnologías crean un riesgo grave para la salud pública o el medio ambiente, pero sin que se cuente todavía con una prueba científica definitiva de tal riesgo”. Es decir, ¿hay sospechas fundadas? Sí, pues retirémoslo y analicémoslo de forma objetiva y externa para tomar una decisión.

Sinceramente, como consumidora este tipo de sentencias abren una ventana de esperanza para todos los que queremos conseguir un cambio hacia una cosmética saludable, sin tóxicos, una cosmética que realmente vele por tu salud y no por el beneficio de una industria que está experimentando con nosotros.

* No confundamos con el talco natural que se extrae de sémolas, trigos, avenas y que crean una harina similar y que es un buen sustituto a este producto tóxico.