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Disruptores Endocrinos: los ingredientes que has de expulsar de tu neceser

Illustration icons related to lotions --- Image by © /TongRo Images/Corbis

En el pasado post profundizamos un poco más en qué disruptores endocrinos podemos encontrar en nuestros neceseres de cosmética ordinaria, entre los que destacan los parabenos. Hoy os hablamos de otros ingredientes peligrosos que debéis expulsar de vuestros cosméticos.

Triclosán

Muchos de los productos que se anuncian con el letrero de ‘sin parabenos’ por la mala prensa que en los últimos años se han granjeado los ésteres de ácido para-hidroxibenzoico (parabenos). Lo cual es un desconcierto para los consumidores que al ver el ‘paraben free’ creen que todo está salvado. El triclosán o 5-cloro-2-(2,4-di- clorofenoxi) fenol es un agente antimicrobiano muy utilizado en los geles y sobre todo en los productos de peluquería, productos de limpieza para el hogar e, incluso, en pastas dentales. Sus acciones no sólo se limitan a la disrupción endocrina, sino que hay estudios que constatan que el triclosán altera la contractilidad de los músculos cardíacos y esqueléticos en animales vivos, con reducciones drásticas de hasta un 25% de la función cardíaca a los 20 minutos de la exposición.

Por lo que respecta a las hormonas, el triclosán interfiere en la acción de la tiroxina o T4, además de imitar los estrógenos. Incluso algunos estudios en bacterias han planteado la posibilidad de que esta sustancia contribuya a que las bacterias se hagan resistentes a los antibióticos.

Almizcles

Bajo este romántico nombre que nos devuelve la imagen de una sensual y enjoyada mujer del pasado siglo, los almizcles no son la secreción de las glándulas del ciervo almizclero que las lujosas señoras usaban para perfumarse, sino que se trata de unos compuestos sintéticos como el xileno de almizcle (MX), 
cetona de almizcle (MK), 
galaxolide (HHCB) y tonalide (AHTN), y se encuentran en muchos de los productos que usamos diariamente, desde los perfumes a los cosméticos, pasando por los ambientadores, fragancias y un largo etcétera de productos.

Si el almizcle natural fue prohibido por cuestiones éticas, los sintéticos deberían hacerse por las mismas razones, ya que tanto el galaxolide como el tonalide son imitadores de los estrógenos que, paradójicamente, su acción es bastante débil al imitar las hormonas femeninas, pero su capacidad antiestrogénica es elevada, es decir, volviendo al ejemplo que os citábamos de las llaves, no serían una copia perfecta de nuestras llaves, pero sí impedirían que las hormonas llegaran a su cerradura. Y esto lo harían en dosis realmente bajas.

Muchas veces estos almizcles se encuentran junto con otros disruptores endocrinos como son los ftalatos bajo la hermosa palabra parfum.

Esta palabra que podemos encontrar al final del INCI en casi todos los cosméticos incluye un catálogo de más de 3.000 sustancias de las cuales los consumidores no tenemos derecho a conocer su composición, ya que es como la fórmula de la Coca-Cola, un secreto industrial que da el carácter distintivo a los productos.

Y ese es un coladero de tóxicos y una gran injusticia para las marcas ecológicas, ya que en esas 3.000 sustancias se encuentran también los aceites esenciales y las esencias naturales que llevan las marcas que puedes encontrar en Cocunat.com. Así que si usas cosméticos tradicionales el parfum es un mal ingrediente, si en cambio usas cosmética natural o ecológica puedes tener la garantía de que bajo esa palabra no se esconden tóxicos.

Filtros UV

Como os contábamos hace unas semanas, los filtros químicos de los solares pueden contener sustancias como los canfenos, los cinamatos o las benzofenonas, tres disruptores endocrinos que se usan en los solares con filtros químicos.

Pero lo peor de todo esto es que a pesar de las muchas evidencias de la acción hormonal de determinados compuestos, el nivel de complejidad de la interacción hormonal hace tremendamente difícil establecer un umbral de seguridad, porque no lo tienen. Más aún, en nuestro cuarto de baño pueden darse cita en algunos de los 12 cosméticos que se calcula que una mujer usa a lo largo del día como media (desde gel y champú hasta el maquillaje, el desodorante, la crema corporal o el labial) un cóctel de ingredientes imitadores del estrógeno, de la testosterona y de la T4, junto con inhibidores de la acción de estas mismas hormonas. Muchos de ellos además son carcinogénicos, bioacumulativos, persistentes o capaces de causar daño en el ADN, mutagénicos…

En definitiva, podríamos decir que no existe una hipótesis de exposición química única, y ese es uno de los mayores problemas de las pruebas in vivo con animales. Además de ser una práctica de una crueldad extrema, no arroja resultados que puedan ser extrapolables, ya que no sólo se realizan con ratas o conejos que tienen semanas de vida, sino que sólo les administran un compuesto tóxico y esperan recoger resultados. Nosotros somos el mayor laboratorio del mundo, ya que somos animales de cadena trófica muy larga, dado que vivimos muchos años y acumulamos muchos tóxicos, y en nosotros se combinan los tóxicos que ingerimos a través del agua, los que respiramos, los que nos llegan en forma de pesticidas por las verduras que comemos, los presentes en la cosmética, en los productos de limpieza, en nuestra ropa hecha con telas sintéticas procedentes de la industria petrolífera y del reciclado de botellas de agua y refrescos… y un largo, eterno, etcétera de sustancias tóxicas que actúan entre ellas y con nuestras células haciendo que los ensayos de un solo tóxico con animales jóvenes sea un cruento juego de niños incapaz de arrojar resultados válidos y extrapolables a nuestra vida.

Y es que en pleno siglo XXI cuando los avances científicos nos han hecho alcanzar hitos tecnológicos a penas soñados, en materia de cáncer, por ejemplo, los datos son descorazonadores. En 2015 ya alcanzamos la cifra de cánceres prevista para 2020, y si no podemos atribuir a la evolución esas alarmantes cifras, será que algo de lo que hacemos nos está enfermando gravemente.

Por eso nació Cocunat.com para que esta sea tu isla libre de tóxicos, donde no tengas que elegir entre calidad, resultados, tecnología puntera y salud.

Nina Benito _Colaboradora de Cocunat y Periodista especializada en Cosmética Natural y sin Tóxicos en Organics Magazine