Introducción a la Macrobiotica 

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“Que el alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento” (Hipócrates)

Alguna vez, quizás recientemente, habréis oído hablar de la alimentación macrobiótica. Personajes públicos, conocidos por apostar por un estilo de vida saludable, como Gynewth Paltrow, Cameron Diaz o Carmen Jordá han declarado ser seguidores de este tipo de alimentación.

Es cierto que generalmente se tiende a pensar que es una “dieta milagro” como tantas otras que cada año nos juran y perjuran que será la definitiva, que no habrá efecto rebote y que perderás todo lo que necesitas perder en 2 semanas. Generalmente cuando empieza el calor y comenzamos a enseñar un poco más nuestro cuerpo nos entran las prisas y comenzamos la “operación bikini”. Es decir que no nos cuidamos durante todo el año y comemos básicamente lo que nos apetece, azucares, productos refinados, excesos de grasas animales y dejamos de lado alimentos más saludables como frutas, verduras, legumbres y cereales complejos. Después un par de meses antes de que empiecen nuestras vacaciones recurrimos a dietas imposibles y sometemos a nuestro cuerpo a un stress nada saludable.

La alimentación macrobiótica nada tiene que ver con ese tipo de dietas, es más ni siquiera se trata de una dieta para adelgazar. En realidad es mucho más que eso, es una filosofía de vida y alimentación. Es el camino ideal para conseguir un equilibrio físico, emocional y espiritual. Suena quizás idealista, pero no son objetivos inalcanzables.

Nace a principios del siglo XX en Japón de la mano de George Ohsawa, hijo de un descendiente de samurais que abandonó a su madre con 4 hijos.  A la edad de 16 fue diagnosticado con tuberculosis mortal la cual padecieron también sus 3 hermanos y su madre, enfermedad de la cual que fallecieron.

Al ser desahuciado por la medicina occidental decidió investigar otros métodos alternativos de curación. Un día, entro en una librería de libros usados y vio un libro de Sagen Ishizuka el cual hablaba de curar las enfermedades mediante la alimentación. Al ser un tipo de alimentación que podía permitirse decidió seguirla. Únicamente consistía en arroz integral, algas marinas y verduras con sal. A los 3 meses se había curado completamente de su tuberculosis.

La palabra macrobiótica viene del término griego “Makrobios” que es la unión entre “Makros” (grande, extenso) y “Biosis” (Vida), es decir, “Darse la gran vida”

Para la macrobiótica muchos de los problemas de salud que padecemos actualmente tienen su origen en la alimentación poco sana que se practica desde hace décadas en el mundo occidental sobre todo. Para combatir esa mala nutrición el cuerpo desarrolla mecanismos y procesos para compensar esta mala nutrición y esto es lo que nosotros llamamos enfermedades.

El objetivo de la macrobiótica no es adelgazar, como decíamos anteriormente, si no  prevenir e incluso llegar a curar más de doscientas enfermedades entre ellas diabetes, cáncer y problemas del corazón. En el caso de aquellos que la adoptan sin padecer ninguna dolencia concreta, es como si se practicara una medicina preventiva o básicamente una sana y armónica forma de vida y nutrición.

La filosofía de este tipo de alimentación es muy clara, no prohibe nada pero los alimentos deben de combinarse sabiamente para que no se produzcan ni carencias ni excesos.

La base de esta dieta son cereales (no refinados), legumbres, vegetales, frutos, algas semillas y proteínas vegetales (carne, pescado y huevos si están presentes tiene que ser en pocas cantidades). Todos de cultivo natural y biológico y siempre integrales. En lo que si es clara la macrobiótica es en el rechazo de el consumo de alimentos refinados, ya que al ser envasados y procesados dejan de tener los nutrientes necesarios para nuestro cuerpo ya que han sido “alterados” para que duren más, tengan un color más bonito, etc.

Como comenté en mi primer post de presentación en el blog de Cocunat, gracias a un libro comencé a darle más importancia a estar sana y menos a estar delgada. Llegue a la conclusión de que eres lo que comes y que estaba sometiendo a mi cuerpo a un stress innecesario por intentar no tener tripa, tener unas piernas largas y delgadas, ni un gramo de celulitis y todo eso cuando pasas 12h sentada en la oficina delante de un ordenador.

Fue entonces cuando empece a escuchar hablar de la alimentación macrobiótica y decidí que la salud era lo primero, no mi aspecto físico, aunque claro, no nos engañemos, eso siempre está ahí.

Dado que quería hacerlo bien y no quería que mi cuerpo tuviera carencias de ningún tipo ,  me puse en manos de un profesional. Y así es como conocí a mi consejera macrobiótica que me ha guiado durante estos 2 años.

Cada persona es diferente y en estas consultas cada persona es tratada como tal. Primero te realizan un diagnostico y acorde con tu situación mental, física, espiritual, etc… te inician en este tipo de alimentación de una manera o de otra. Es importante seguir las indicaciones del especialista para obtener los mejores resultados.

En mi caso en cuestión de dos semanas ya me encontraba mucho mas ligera, con más energía y vitalidad. Y unos meses después dejé de enfermar casi cada mes como me solía pasar antes. Es cierto que durante el primer año mi consejera macrobiótica me recomendó ser más estricta en cuanto al consumo de carne o reducción del consumo de patatas, tomates, berenjenas y pimientos, es decir las solanáceas por su alto contenido en potasio (considerado como veneno) pero es algo que actualmente no me preocupa tanto y si me apetece comerlo lo hago…generalmente no suele ser más de un 5% de mi dieta habitual.

En resumen cocunater@s, en próximos post os iré contando más acerca de este tema y si he conseguido que os pique la curiosidad, probadlo.

!Estoy convencida de que si te preocupa tu salud descubrirás en la dieta macrobiótica un gran aliado!

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